Corría el año 1858, cuando Bernardita Soubirous, la joven vidente de la S. Virgen en Lourdes, Francia, le preguntaba a “la Señora” quién era y cuál era su nombre. Durante muchos días y a lo largo de 15 apariciones esta pregunta se repitió y la respuesta fue siempre la misma: la Señora sonreía y no le contestaba palabra alguna. El 25 de marzo de ese año la Virgen le responderá después de haber rezado el rosario con Bernardita: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Esta vidente y analfabeta niña no comprendiendo lo que significaban estas palabras, partió corriendo desde la gruta de Massabielle hasta la casa del párroco repitiendo en voz alta para que no se le fuera a olvidar: “Inmaculada Concepción, Inmaculada Concepción”. Al llegar a la casa del párroco y gritarle este nombre, este comprendió que verdaderamente esta pobrísima niña realmente había visto y conversado con la Madre de Dios.
El Papa de la época, el Beato Pío IX, Proclamó el 8 de Diciembre de 1854, el dogma de la Inmaculada Concepción de María el cual, nos revela que fue preservada de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción por singular Gracia y Privilegio de Dios. No solo la concepción inmaculada y la plenitud de Gracia son reconocidas en María, sino las virginidades perpetuas; hechos que no son otra cosa que la preparación inmediata para la más perfecta realización de ese inefable misterio de la Maternidad.
La triple virginidad de María (antes del parto, en el parto y después del parto) es un misterio de fe católica, proclamado en el Concilio Lateranense bajo el Papa Martín I, en el año 649, y también en el Concilio III de Constantinopla en el año 68O. Sin embargo, ya antes esta verdad estaba en el patrimonio de la fe cristiana. El relato biográfico de María se relaciona casi exclusivamente con la Concepción y Nacimiento de Jesús. El nombre de María, significa Muy Amada, Soberana, Beldad Omnipotente; en hebreo es Miriam, y significa Doncella, Señora, Princesa.
La tradición chilena celebra el 8 de diciembre el misterio de la Inmaculada Concepción, culminando así el tradicional Mes de María.